El lomito sempre dritto es prácticamente una obligación de pedir cuando visitas este restaurant, acompañado siempre de un buen rissotto funghi o napolitano. De entrada las bruchetas sempre dritto siempre también. Las dos veces que les he visitado, han mantenido el nivel. La única crítica que tengo es que en una de ellas tardaron unos 10 minutos de más para entregar los platos principales, un retraso que a veces pesa en el comensal que tiene ganas de comer y ve cómo a las demás mesas que llegaron después se les entrega su plato antes.



