Heladería con una propuesta checa novedosa, con una carta bastante variada y un par de opciones veganas de parchita y pistacho bastante interesantes. Servicio bastante débil: la demora muy elevada, más interesados en conversar entre ellos que en atender y com una actitud muy informal. Lugar de buena ubicación, pero muy reducido en espacio y sin mayor comodidad o atractivo.

