Uno de los pocos resturantes de Caracas que mantiene un impecable menu acompañdo de una altisima calidad. Buen ambiente, aceptable atención. La carta poco variada, pero el fuerte esta en las sugerencias numerosas y variadas que no aparecen en ella. Altamente recomedadas las singulares flores de calabaza rebozadas, rellenas de anchoas y queso. Las espectaculares pastas rellenas que siempre estan a la altura como los ñoquis rellenos de mozarella con salsa ragu mixto. Lamentablemente los postres no acompañan el resto de los alimentos, pocas alterantivas e inferior calidad. Recomendable o casi necesario reservar, pues apenas tienen 17 mesas.
