Fui a este restaurante por la certificación italiana OSPITALITA ITALIANA que tiene y esperaba encontrar la calidad de productos auténticos italianos que están obligados a usar en los platos; sin embargo, comenzando por el parmesano, estoy segura que no se utilizó el autentico PARMIGIANO REGGIANO por la consistencia que tenia y el olor ( el p. reggiano no huele). Creo que dado la crisis en la que vivimos, dudo que un restaurante pueda ofrecer y mantener la calidad y originalidad de los productos. Del resto, la pasta estuvo "al dente", excelente cocción y sabor. Me parece muy caro para lo que ofrece (unas flores de calabacín con mozzarella costaron como un primer plato...). El ambiente y el servicio puede mejorar .
