Fuimos un viernes a almorzar, la atencion, el servicio y la comida fue muy , muy buena, es la primera vez que últimamente me traen un lomito perfectamente cocinado a término. El crocante de berenjeans, divino. mi única queja es el nivel de ruido y hasta digamos griteria de los comensales. El restaurante atrae a un grupo socioeconómico/político que no es mi estilo. El ver la cantidad de guardaespaldas dobles y triples, camionetas que solo un grupito tiene acceso no es un buen final para una excelente comida. La experiencia es al fin comida, servicio y ambiente
