Buena ubicación, comida muy buena con el lomito brassiere al top. Las sopas son obligatorias y el pescado es siempre fresco. El ambiente es del mejor, siempre con las más bellas mujeres que vienen para ser bien vistas, un plus para los ojos masculinos. Parqueamiento casi inexistente, los parqueros hacen milagros a encontrar un lugar. Reservaciones difíciles, se logra más fácilmente una mesa aguardando unos 10 minutos sin reservaciones. Lo aconsejo vivamente a las cenas de fin de semana.
