A este restaurant fui almorzar porque me recomendaron la cava de vinos. Tuve la oportunidad de visitarla. Bien surtida. Excelente. Pocos restaurantes entiende de esto y este es uno de ellos. Es claro, que en la situación actual los restaurantes se deterioran un poco. El ambiente es algo ruidoso. Con respecto a la comida, las entradas son bien abundantes. Se pidieron unas chistorras, las cuales resultaron nada especiales y los Champiñones a la plancha fueron solo decentes. Platos principales: "Lechón al horno con arroz Congrí y Medallones de Mero a la marinada". El lechón estaba bien hecho, pero el arroz algo seco y se sentía lo arenoso de unas caraotas no muy bien lavadas. Lamentable el Congrí! Los hay mejores!. Para los medallones de Mero a la marinada, la marinada no estuvo a la altura del Mero, el cual fue excelente pieza bien cocida. Lastima de la marinada. Acuosa, sin fuerza, sin gracia alguna. La marinada estropeo por completo la buena pieza de Mero y el plato. La comida fue acompañada por los vinos: El Coto blanco 2011 y los Vasco Sauvignon Blanc 2011. 550 Bsf por botella!!! El vino estuvo a la temperatura correcta. Sin embargo aun teniendo Sommelier el restaurant, parte de los mesoneros no saben servir el vino y menos recomendarlo. El Oporto que se pidió al final del almuerzo estaba demasiado frio y perdió todo su potencial. Lloré por el oporto que había sido tan mal tratado. Según la sommelier lo que se sirvió fue un Sandeman 10 años. Ufff!. Sin comentarios!
