Un lugar de mucha tradición, el secreto del éxito ha sido la presencia de los dueños, negocio de familia, el menú es súper variado y extenso, sabor de trattoria con tamaño de restaurante, los postres y el café extraordinarios, recomiendo el Tiramisu. Tengo 20 años visitando este lugar y nunca bajo su calidad, son los mismos cocineros, mesoneros y dueños, problemático para estacionar, es un verdadero ícono de la comida italiana en la cuidad.
