Fui un sábado en la noche, con música jazz en vivo, comimos unas crepes exquisitas y de buen tamaño. El ambiente muy bueno, aunque no tenían jugo, ni nestea, ni agua, el fondant de chocolate y helado (cada postre se puede pedir con helado adicional) nos deleitó! Volvería cada sábado, los precios no eran demasiado exagerados y tuve una buena experiencia.
