Comida
Servicio
Ambiente

Es un restaurante cuyo ambiente es muy agradable, con un clima cercano al de montaña. Romántico. Sin música, ni kareaoke, cosa que agradezco totalmente. Hay muchos restaurantes en Caracas que ponen música en vivo a alto volumen mientras se come, creo que es con el fin de que el comensal no se percate de la mala calidad de la comida. A este restaurante fui almorzar un viernes. Se pidió de entrada unos hongos al ajillo. Lamentablemente, los hongos no eras frescos, probablemente de lata. El ajo tampoco era fresco, cosa que afecto totalmente el resultado. Este es un plato que no recomendaría a nadie. Lo mejor sería que el restaurante lo sacara de la carta. Como segundo plato se pidieron un pollo a la parmesana, steak pimienta y brochetas de pollo y carne. El pollo a la parmesana estaba correcto, bien cocido, el grosor de la pieza correcto, el parmesano no estaba quemado. Aleluya Señor! Lo único que extrañe en el plato fue la albahaca. El Steak pimienta estaba muy bien hecho. Con un centro crudo o semi-crudo y una costra bien cocida y bien condimentada. Las brochetas bien hecha. Muy recomendable. La porción o cantidad de comida en los platos es abundantes. Como acompañamiento se pidieron papa salteada y papas rosti. Las papas salteadas bien, nada especial. El salteado a base de cebolla, quizás cebollín con algo de toque de limón y pimienta. Las papas rosty, aunque bien armadas, estaban algo gruesa. De hecho parecían más una tortilla de papas que papas rosti. En resumen, es un restaurante al que si volvería, con sus bueno y malos platos. Lo malo. El servicio, de los cinco mesoneros pareciera que solo trabajan dos. Mi recomendación al dueño del restaurante es que mire y analice el desempeño de sus mesoneros. Un buen restaurante puede irse al pico por la mala atención.

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