Comida. La entrada. Carpaccio de mero y salmon mmmm pudimos sentir el hielo en el pescado, recién sacado del congelador, nada muy agradable en un plato de pescado crudo. Principal. Porciones pequeñas, pescado de nuevo no muy fresco y seco, mucha sal. Atencion. Muy atenta, al quejarnos del carpaccio fue retirado de inmediato. Bebidas. Vino de muy mala calidad segun yulia (muy dulce y fuerte olor de alcohol), la unica opcion de agua con gas q ofrecieron fue san pellegrino, y al ver la cuenta nos sorprendió un poco el precio.... cafe demasiado amargo, nada cerca a un buen grano. Ambiente. Bonito sitio muy agradable. Conclusión, no lo recomendamos.
