Esta ubicado en una zona bastante congestionada de la ciudad y con un aspecto un poco descuidado que hace que la comida te sorprenda. Los platos son grandes y muy sabrosos, el café es muy bueno y tienen una carta de crepes qué hacen un postre muy original. Los viernes tienen música una banda de jazz entreteniendo a los comensales, la verdad es que vale la pena visitar este local que ofrece algo distinto en Caracas
