El lugar es agradable y la comida es buena, pero no es un lugar para relajarse y tomarse un café con calma, ya que es muy pequeño y literalmente te botan de la mesa porque hay gente esperando mesa, así que me gustó probarlo pero no volvería porque la cultura de tomar un café en nuestro país implica relajarse y conversar por largo rato, en este lugar eso no se puede hacer

