Lo único que vale la pena en éste lugar son los helados, sabores divinos y muy originales. Los postres son realmente malos !!! Que terrible, duros, viejos, y bien caros para la calidad y sabor que ofrecen. El ambiente es desesperante por la cantidad de gente y pocas mesas, sin embargo, Estar ahí es sentirse como el el país de las maravillas por la cantidad de GNB que hay en el lugar. No volveré a ir, ni lo recomiendo, tanto por los precios, ambiente y postres de mala calidad.

