Para calificar este sitio tan popular, comenzaré por el servicio. Deficiente. Más bien patético. Si no tienes pinta de millonario te ignoran. Pueden ignorarte toda la tarde, aunque estés ocupando una mesa. Cuando al fin te atienden después de insistir unas cinco veces, te toman la orden con la peor gana del mundo y se vuelven a olvidar de ti. El pedido llega tardisimo, y la relación calidad-costo es bastante desequilibrada. El ambiente no está mal, pero si llueve es un caos. En general la logística es terrible, y considero que su fama gestó por ser uno de los primeros lugares en ofrecer la merengadita famosa. Ahora está en todas partes y este es, definitivamente, el último lugar a donde iría si quiero una.


