Este rinconcito, ahora muy concurrido es un pequeño oasis de la zona; especialmente cuando tienen jazz en vivo. Las crepes son deliciosas, preparadas correctamente aunque últimamente un poco costoso. La última vez que fui, pedí una crepe dulce que traía cambur, y éste no estaba maduro; evidentemente no resulta un cambur verde en algo dulce. Fallas menores que no he visto en otras visitas. El servicio puede ser un poco descuidado, depende de la afluencia del local. No hay estacionamiento, pueden parar en C.C.Millenium y bajar la cuadra caminando.
