Ármense de paciencia porque este restaurant está ubicado en una de las calles que posee más tráfico durante el año y es un completo caos. Si gana la paciencia llegarán a un sitio en el que de verdad provoca sentarse a comer, es un lugar silencioso pero donde todo el mundo esta hablando, es frío por el aire acondicionado pero donde la comida, primordialmente italiana, te calienta y donde la atención sigue siendo como la recuerdo la primera vez que fui hace muchos años, excepcional. No dejen de ir, y si es en pareja mejor. Aunque entre semana sirve para darse un premio si el tiempo de almuerzo en la oficina lo permite. No es barato, pero tampoco es de los más caros.
