La decoracion del lugar es muy sobria en tonos claros y tierra. Me parecio que la comida estaba rica, todo en su punto y que los postres son deliciosos. Las raciones son bastante pequenas por lo que es necesario ordenar entrada y principal. Me parecio que la carta de bebidas alcoholicas estaba increiblemente cara, por ejemplo una botella de espumante cuesta 6 veces el precio de tienda, lo cual, en mi opinion es DEMASIADO. La comida por otro lado tiene precios similares a lo del mercado de su categoria y no encontre nada fuera de lo nomal. EL servicio fue atento y discreto. Sin duda volveria pero sabiendo que los precios del alcohol son altisimos y que es preferible no meter eso en la cuenta
