El ambiente es muy sabroso y diferente, mesas y sillas diferentes. Son mesas y sillas antiguas restauradas. Es como entrar en el comedor de la casa de una abuela trendy. Es una fusión muy bien lograda de diferentes tipos de comidas, entre ellas mediterránea, italiana, hindú y caraqueña. La atención es buena, sin ser nada del otro mundo, los mesoneros tienden a perderse y creanme el local no aes tan grande. Los precios todavía son razonables. La pizza bianca de hongos es deliciosa y las papas horneadas que vienen con la hamburguesa son deliciosas.




