Los helados son de muy buena calidad. Tienen sabores tradicionales y algunos no tan conocidos como chocolate con sarrapia, salted caramel, winner (crema, maní, trozos de chocolate) y café con cardamomo entre otros. La calidad es muy buena pero en comparación los precios algo elevados para ser simplemente helados. A la fecha (octubre 2017) una barquilla de dos sabores sale al mismo precio que una arepa bien resuelta en una buena arepera. Es muy concurrido para el espacio que tienen. Difícil conseguir mesa. El servicio es bueno, son amables y prontos a servir. Definitivamente volveremos para probar el resto de los sabores menos tradicionales.
