Un servicio lento, poco atento y despistado. Pedimos unas papas con queso fundido y tocineta, pero al parecer no había queso fundido y quedaron en ir a averiguar para avisarnos... nunca pasó. Llegó primero la comida y esperamos unos 3 o 4 minutos antes de que nos trajeran las bebidas. Al terminar de comer, el plato estuvo vacío en la mesa y nadie parecía interesado en venir a buscarlo. Llegamos después de las 2 pm, el local estaba casi vacío así que no entendemos porque la falta de esmero. Las milanesas estaban buenas, pero nada como para querer volver.
