Me pareció increible que me encontrara en el centro de Caracas y al cruzar esa puerta de vidrio des con un lugar tan excepcional, el ambiente bohemio, la decoración en general, las barras, el único punto negativo que me llevé fue la poca disponibilidad de mesas y sillas, debería reestructurarse en ese punto. En cuanto a la comida, el café Guaro me gustó muchisímo, totalmente ajeno para mi, el Latte vainilla riquisimo al igual que el golfeado, al salir ya le preguntaba a mi novia cuando podíamos volver.
