Se trata de un sitio raro. Es un bodegón con unas mesas atravesadas e incómodas en el que se comen buenas hamburguesas y se toma cerveza, incluso artesanal. Probé la Jim Smith y estaba buena, no extraordinariamente deliciosa, como me dijeron algunos. De 1 a 10 la hamburguesa cumplió con un honroso 8. La ida sirvió para conocer la gran variedad de delicateses que venden ahí. Volvería.

