Conozco este lugar hace muchos años, pero no había vuelto. La comida está igual de buena, las porciones adecuadas, no son excesivas. Los precios, bastante buenos para la calidad, $6 el plato mixto, $3 ración de falafel. Para beber, refrescos y yogurt. Café cortesía de la casa. Apreciamos mucho el ambiente absolutamente familiar del lugar, y la posibilidad que nos dieron de poder comer ahí a pesar de la situación, no podíamos creer que estábamos comiendo en un restaurante 6 meses después. Nos impactó cómo llegaba gente a la puerta del negocio y los dueños gritaban “uno para afuera”, en la hora que estuvimos ahí dieron por lo menos 10 shawarmas de lo que fueran, mientras que en ese mismo periodo solo 3 pedimos/pagamos. Sin duda su generosidad en este tiempo es un plus, es más que responsabilidad social, es pura misericordia. Para volver cada semana.
2 Me gusta

