Comimos allí dos veces, una antes de la remodelación y luego de la remodelación. La única diferencia fue que antes de la remodelación cuando devolvías el plato no te cobraban lo que no habías comido. Las dos personas que me acompañaban era adultos mayores que recordaban comidas excelentes de allí y cuando pidieron las sopa de cebolla eran pura sal y se devolvió, luego pidieron pollo a la plancha y el pollo estaba enchumbado en grasa y sabía a piche, al final les pedimos comida "rápida" y eso si estaba bien.... En cuánto al precio es un poco caro para lo que se recibe. Nosotros comimos de noche, tal vez de noche las cosas ya no funcionan bien. El servicio es excelente, el lugar es amplio y ameno, tiene estacionamiento que es casi un lujo en la zona.
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