La comida es excelente. Llevaba mucho tiempo buscando los sabores árabes de calidad de mi infancia y aquí los encontré. Pedimos la experiencia Shams, o platos de degustación. El tabule, fattoush, baba ganoush y muhammara estaban divinos, pero lo que superó la experiencia fueron el kibbe frito y el crudo. La atención y la recomendación del vino rosado por parte de nuestro mesero fue la guinda de la experiencia. Divino todo. La única estrella que voy a quitar es porque esa noche no tenían punto de venta y nos dijeron fue al momento de pagar y no antes.
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