Un restaurante para ir de seguido. Ya su decoración, el estilo del mobiliario, las lámparas y espejo son un extraordinaria bienvenida. Los platos están elaborados con ingenio y muy bien presentados. Su panadería y pastelería muy buena. Memorable la degustación de cebiches, por ejemplo, y sus ensaladas son variadas e ingeniosamente preparadas. Comer en la terraza es muy agradable sin embargo puede ser molesto si llovizna porque es destechada. Un sitio más para ir en tono romántico o con amigos que para ir con niños. Una opción excelente, costoso pero vale la pena.
