Venimos eventualmente desde hace años. La calidad del sitio lo mantiene como un referente de la comida italiana en Caracas. Los platos son sencillos como la trattoria que es. Esta vez abrimos con unos Arancini muy ricos. Luego comimos Gnocchi di zucca y Fettuccine Nostra Mamma. Todo divino aunque no tan abundante, como sí sería en una casa italiana. Los precios son elevados y, como dicen otras reseñas, hay lugares de calidad similar con precios más económicos. A Come A Casa lo rescata un poco su ambiente que es bastante agradable. El servicio no está mal pero el mesonero insistía en llevarse los platos antes de tiempo y sin pedir permiso. Tampoco hay pan per fare la scarpetta. Por lo que me tocó terminar la entrada con las manos, como en casa, será. Otra cosa particular es que parece ser política de la casa dar un discurso sobre que las pastas ya tienen queso, cuando uno solicita parmesano, y que agregar más potenciaría la sal. A pesar de que eso pueda ser cierto, en mi caso no existe tal cosa como "demasiado queso".
