Sin duda alguna la mejor hamburguesa de Caracas y por mucho. Da igual si es más costosa que las otras, vale la pena totalmente. Las porciones son ridículas (en el buen sentido) y los sabores exquisitos. La Jim Smith está a otro nivel. El ambiente es un poco incómodo y el servicio no es nada del otro mundo, pero la comida hace que eso quede en segundo plano.

