El mejor restaurante japonés de Caracas, ha logrado conservar la calidad del menú a pesar de la dificultad para conseguir ingredientes en Venezuela. Impecable atención, sientense en la barra y pregunten al sushero que tienen de bueno, no saldrán defraudados... Es de esos tercos lugares que persisten en mantenerse impecables a lo largo de los años. Recomendable con los ojos cerrados
