Ni siquiera pudimos probar la comida porque estuvimos una hora esperando. Nos sentaron en una mesa chiquitita y los de la tienda se la pasaban empujando la silla con el carrito de compras. Hasta que llegó un encargado y nos dijo todo malencarado VAN A COMER O QUÉ? De una vez arrancamos de ahí... Yo había pedido algo que al final me tuve que llevar (dicen mi esposo y mi suegro que estaba delicioso, porque yo ni lo probé) y se tardaron también todo el tiempo del mundo en cobrarme. No vale la pena para nada este lugar. Tal vez para hacer compras, pero no para sentarse a comer. Bastantes otros sitios hay.
