Un lugar súper agradable, interesante encontrar un café con el menú en francés y con buenos platos que probar, hay música en vivo en la noche y el menú del día sorprende, tienen variedad en platillos de los cuales he probado solo las crepes pero recomiendo que se aventuren más allá de los platos más “populares” que son excelentes pero existen otras joyas en el menú que no están puntuadas acá en Degusta como la crepe bourguignon y champignon et lardons, la cocina del lugar tiene horario de cierre así que asegúrense de leer un aviso que está en la puerta principal que lo indica y hacer los pedidos a tiempo, un pro/contra es que los ingredientes para algunos platillos se acaban rápido (por ser buenos) por ello es ideal preguntar si tienen disponible, hay mucho de donde elegir pero si vas en busca de uno en específico puede sucederte. El lugar es pequeño (aprox 40 asientos ), está cerca del metro y no cuenta con estacionamiento propio, hay algunos puestos de estacionamiento cerca o a lo largo de la calle.


