Después de muchas semanas soñando con las fotos de sus postres logré ir a Amelie y vaya decepción. Precios altísimos para porciones mínimas de dulces de mal sabor y calidad. Probe dos cheesescakes muy malos y un frappucino aguado. Un lugar bonito pero para pagar esa barbaridad lo mínimo es que este bueno y hay muchos lugares en Caracas que por mucho menos te garantizan sabor y calidad.
