Es un lugar súper bonito para tomarse un café y comerse unos deliciosos muffins en el centro de la ciudad, venden uno de los mejores cafés que he probado, los golfeados son riquísimos, también venden sándwiches y vino artesanal. Todo está súper fresco y los productos son de buena calidad. Lo malo, siempre está full y no se puede ordenar desde la mesa, además le faltan mesas para sentarse tiene como unas 6 o 7 nada más.


