Es un lugar antiquísimo, casi patrimonio cultural del municipio Baruta, ubicado en un hermoso sector, fresco, montañoso, agradable 100% (llevar algo de abrigo por las noches), el local es bastante acogedor, la decoración hace honor a la especialidad de su cocina, mucho adorno y decorado suizo/alemán; la atención es normal, ni buena ni mala, pero la calidad de la comida lo compensa. Recomiendo con los ojos cerrados los Caracoles a la Bourguignon (borgoña), el plato aleman y sin duda alguna el fondue en cualquiera de sus presentaciones. Los precios son elevados, pero es una experiencia interesante.
