Comí específicamente en Lucca Trattoria, la cual considero sirve una de las tres mejores pizzas de toda Venezuela, con una calidad considerablemente alta. Tengo varias observaciones negativas para el servicio: 1) solicité una pequeña variación en una de las pizzas y fue rechazada, por lo que tuve que cambiar el plato que había escogido (alta inflexibilidad con el cliente) 2) a pesar de que había pocos clientes, costó captar la atención del mesonero para cobrar, 3) cobro compulsivo del servicio, el cual tuve que mandar a bajar y 4) aunque no es responsabilidad del servicio, sí del restaurante: precios extravagantemente elevados con pizzas que rondan los 25$, simulando precios de Nueva York o California, y mucha precaución con las bebidas, que rondan mínimo los 7$ cada una, para una cuenta final inflada con promedio de 40$ por comensal sin postre ni comida abundante. Lugar agradable y con sentido de múltiples propuestas gastronómicas en un solo espacio.


