El servicio es muy pobre en comparación al sabor de sus platillos, llegamos al lugar y nadie nos recibió hasta que solos nos sentamos en la mesa y se tardaban mucho en pedirnos la orden y traernos las servilletas de tela (a lo mejor era hoy que estaba así de malo). Los platillos todos deliciosos: 2 tallarines a la carta, 1 arroz exótico, 1 filete de pescado al cream, 1 lomito en salsa creamy coco, 7 bebidas no alcoholicas y todo excelente. Deberían mejorar sin duda el servicio y la zona de la terraza en la mesa donde estábamos había muy poca iluminación. Si volvería a ir a probar otros platillos




