La comida es excelente, lo mejor son los platos de degustación y de postre el tres leches y la marquesa de cambur (siempre que no esté congelada). La atención depende, se desviven por grupos donde hayan hombres (supongo porque gastan más para deslumbrar a las mujeres), el lugar es acogedor y la terraza le da un toque fresco. De noche es mucho más agradable, de día se ven con detalle los muebles sucios y deteriorados.
