A pesar de lo degradado de los alrededores donde se encuentra ubicado el restaurant, siempre vale la pena aventurarse a comer en este sitio, por aquello del auténtico sabor de la comida española en la Candelaria, en pleno centro caraqueño. Como entrada pedí una sopa de cebolla, la cual no fue la que mejor me he comido, tal vez le faltó más del caldo de carne característico, entre sus principales ingredientes, luego como plato principal comí un pulpo a la gallega, acompañado de papas al vapor, que realmente me hicieron delirar. Para beber acompañé la comida con dos copas de vino blanco, que realzaron en todo momento el sabor de la comida. Como postre una crema catalana, la cual estaba muy rica y yo la sentí en su punto. Es una lástima que luego de un servicio tan profesional brindado por los mesoneros, a la hora de pagar y por problemas de conexión con el banco, me hicieron un espectáculo diciéndome que el pago con mi tarjeta había sido rechazado, lo cual luego de dirigirme al cajero y volver a pasar la tarjeta, el mismo fue aceptado. Cabe destacar que contraviniendo las leyes respectivas, el restaurant carga el 10% de servicio en la factura final, cuando debería ser un premio que otorgue el cliente en función de la atención recibida.
