Es un lugar que llama mucho la atención por su decoración. El ambiente aunque es pequeño local, es agradable y acogedor. Tiene muy pocas mesas por lo cual se debe llegar temprano o pedir para llevar. Sin embargo cobran más por los envases... No sería un problema de no ser por el precio (el envase para un frappucino está la mitad de lo que cuesta la bebida). Aunque bueno todo está caro. Pienso que volvería para sentirme fuera de Caracas por un rato pero de resto es caro para la calidad que ofrecen. Hay lugares con mejores bebidas y postres por precios más razonables. La atención es normal.

