El menú es sencillo pero a la vez variado. La comida, muy rica y hogareña, no tarda mucho en salir. Y 20 puntos para los chips de papa: son frescos, crujientes y calienticos. No es un sitio que se preste para quedarse conversando, lo cual es bueno porque se agiliza la rotación y el cliente que llega no tiene que esperar demasiado por una mesa. Muy recomendable.
