El local es mínimo, proporcional al espacio para estacionarse comodamente. Esperamos una cantidad de tiempo larga y absurda para ser unos sándwichs de pernil que por más que le pongan el nombre que quieran, es eso. Los precios son como todo en este momento algo desproporcionados, yo por mi parte desconfío de quién me sirve 4 sandwichs de ese tipo y me da 3 servilletas pequeñitas, si así de miserables son para eso igual deben ser para los productos de limpieza etc. Sirven unas cosas q son como 4 pancitos de banquetes rellenos, eso me parece una mezcla entre gracioso y ofensivo. El sabor está bien pero no es. Nada de otro mundo. Por caro y lo demás, debut y despedida.
