Buen restaurante con una destacable terraza de playa, decoración moderna y varios espacios para disfrutar de su relajado ambiente, lo que no tiene es una barra. El ambiente musical es agradable y los viernes y sábados se anima bastante. El servicio es dinámico y esmerado. Se probó la paella, creo que le faltó mucho sabor y elementos tradicionales, como langostinos, además de una mayor cantidad de frutos del mar en la preparación, buen casabe gratinado, pero los tequeños son diminutos y vienen en ración reducida (6). Buen lugar para unos tragos tipo plan nocturno.
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