Un restaurante italiano de mucho pedigree, debe tener más de 40 años y por las fotos han comido ahí políticos, artistas, deportistas y pare usted de contar. Se mantiene muy bien la comida del menú es la de toda la vida, todas las pastas son ricas y de los platos que más me gustan son el Pasticho de Berenjena, Pallar de Lomito , Tallarines salteados, Lengua en Salsa, Cartocho de lomito, todos muy sabrosos. Los postres muy bueno, como los profiteroles, y recién pedí un Tiramisú, y estaba delicioso, con las copas de vino de la casa abundantes. La sala es grande dividida en varias y con gran capacidad, la atención es efectiva y eficiente, pero lenta por la cantidad de mesas, y siempre está lleno de gente, muchas veces hay que esperar, pero es rápida la espera. Los mesoneros son señores de mucho tiempo, conocen a todos los clientes y hasta son un show, cantan en los cumpleaños, y hay uno que canta opera, uy amigables con los clientes. En resumen: Es un sitio simpático, sin pretensiones gourmet, con buena comida italiana de casa, muy sabrosa toda, platos abundantes y perfectos para almorzar cuando andes por Sabana Grande, puedes pensar en ir a menudo si trabajas cerca. Los precios son razonables y le damos 7/10
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