Supe del lugar por la aplicación degusta. Realmente es un lugar que por fuera pasa desapercibido. Tiene dos ambientes bastantes agradables. Uno con aire (dentro) y otro afuera tipo terraza pero bien discreto. Fuí como a las 4:30 por lo cual no tuve problema estacionar (tiene alguien que está pendiente del vehículo en la parte de afuera pues no tiene estacionamiento) la atención bastante agradable. El menú te lo muestran con un iPad o de modo tradicional. Disfrutamos de un famoso pollo a la canasta con su salsa tártara (un rico empanizado y el pollo jugoso por dentro) y de un filet de curbina en salsa marinera ( delicioso sabor y una presentación espectacular) de tomar, Jugos de Fresa, mojitos de parchita bien preparados. Pedimos picante y podría decir que fue lo único que no me gustó (Pica pero sin agregar algún sabor o carácter especial al momento de emplearlo en la comida). Al finalizar nos dieron un rico amaretto de almendras por parte de la casa. Recomiendo el lugar. Regresaré para degustar la propuesta peruana que tienen en parte del menú. Monto 40$
Sobre el restaurante
Av. 1ra con Av. Humboldt, Edificio Carabobo - Bello Monte - Caracas
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SERVICIOS
Reseñas
(54 reseñas)Precio por persona de: Entrada + Plato principal + bebida SIN ALCOHOL
Precio = Entrada + Plato principal + Bebida SIN ALCOHOL
Tiempo sin ir, regresé y está igual de buena la comida, por supuesto su pollo a la canasta es el mejor de Caracas, la sopa de cebolla muy buena, la ensalada César, el carpaccio y todo muy bueno. Cerveza fría y tranquilo ambiente. Los postres estaba poco atractivos, ahí fallan, al lado estaban comiendo una Fideuá y olía y se veía muy bien, voy por ella pronto. Hay que estacionar en la calle y hay que estar muy atento al bajarte y subirte, como en todas partes. Me pareció muy pequeña la porción de tártara que traía el pollo y el baño estaba inservible, lo cual resta siempre, pero los dueños de los locales siguen sin entender ese concepto de servicio de hospitalidad y atención. Es tan simple y tan de sentido común, que no entiendes porque gerencian así. Si mejoran eso, les subiría mi puntuación en ambiente y atención.
Este restaurante tiene un aire de clandestinidad en un sector donde parece que el tiempo no pasa, como aquella crónica "Sabana Grande: Refugio de lo sagrado y profano" del periodista y gastrónomo Alberto Veloz. Tiene dos ambientes, una terraza relajante y discreta y el restaurante propio que al entrar percibes un armonioso ambiente festivo, familiar y contagiosamente amigable. reflejo que los que estan allí la pasan bien. La Carta es amplia y generosa pastas, aves, carnes , pescados y unas interesantes propuestas peruanas. Pedimos el pollo a la canasta el cual según comentarios es el mejor de la ciudad y realmente no nos defraudo, jugoso y crujiente con una buena salsa tartata, las cestas de platano divinas, las bruschettas de capresa formidables y el carpaccio de lomito elegantemente sutil pero con una impactante explosión de sabor, es lo que llaman un plato con memoria. De postre Brownie con helado estupendo y por cortesia de la casa un digestivo a base de anis y jengibre que después de semejante banquete fue la guinda del pastel. Cabe destacar que los sabados hacen pulpo a la parrila en anafre y el Sr "Toñito" nos dio a probar y es realmente de antología! Cuando un restaurante ofrece dedicación, pasión, honestidad y buena comida... volver es estrictamente obligatorio.
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